“Inequidad”, la palabra que agrava el cáncer

01.08.2014
“Inequidad”, la palabra que agrava el cáncer

Por: Alejandra Beresovsky

“Inequidad”. Esta palabra se enlaza directamente con el cáncer cuando se analiza su incidencia y prevalencia en distintas regiones del mundo, así como la mortalidad causada por sus distintas formas y las proyecciones epidemiológicas. En América latina y, en general, en todos los países en desarrollo, la falta de un diagnóstico precoz y las barreras para el acceso al tratamiento –así como la penetración de hábitos de vida de países industrializados– explican el aumento de la mortalidad de esta patología que en realidad no es una sola, sino que son más de 250.

La realidad latinoamericana y la importancia de la comunicación como una de las formas de combatir los cánceres con causas prevenibles fueron tema de análisis de las jornadas de periodismo científico organizadas por el laboratorio Roche con la participación de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) en la ciudad de Guadalajara, México.

Uno de los expositores fue Luis Pinillos Ashton, quien fue ministro de Salud de Perú entre 1988 y 1989 durante la primera presidencia de Alan García y también es exdirector del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (Inen), especializado en la prevención, detección, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de las personas afectadas por enfermedades tumorales. Actualmente, Pinillos Ashton es miembro del Instituto Internacional de Investigación para la Prevención (Ipri) y director del grupo Oncosalud Auna.

El oncólogo citó datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según la cual el cáncer produjo 1,3 millones de muertes en la región de las Américas en 2012 –de ese número, el 47 por ciento en América latina y el Caribe–, número que aumentaría a 2,1 millones en 2030. El aumento de los casos será del 67 por ciento en Latinoamérica, mientras que en Norteamérica el incremento sería del 41 por ciento. “La pobreza es un carcinógeno”, dijo, citando así a Peter Boyle, presidente del Ipri y autor del informe El estado de la oncología , de 2013. En el documento, Boyle había señalado que “la poca concientización y las barreras culturales hacen que el paciente consulte cuando la enfermedad ya está en un estadio avanzado”.

Causas

Pinillos Ashton señaló que entre el 50 y el 80 por ciento de los cánceres encuentra causas en factores ambientales, culturales y sociales, incluyendo la alimentación y el consumo de alcohol y tabaco. Y opinó que en la prevención primaria de la enfermedad deben intervenir médicos, docentes, políticos, periodistas, deportistas, artistas, padres y gobiernos. “Cuando logramos que uno de los personajes de (la telenovela) María, la del barrio se hiciera un papanicolau, aumentaron los chequeos. No lo decía Pinillos Ashton, lo decía María la del barrio, entonces la gente le creía”, graficó, aludiendo así a la importancia de que en los mensajes intervengan referentes de diferentes ámbitos.

Recordó asimismo que dieta saludable, junto con una actividad física programada, es una combinación beneficiosa que ayuda a combatir distintos tipos de cáncer, como el colorrectal, y reduce el riesgo cardiovascular. “El consejo es ‘camine a su perro’ y si no tiene perro ‘camine a su perro’”, indicó.

Sobre el impacto desigual por región, Ignacio Zervino, responsable de Relaciones Institucionales de la Fundación Aciapo, una ONG que procura mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos, alertó que el cáncer aumenta y tiene mayor mortalidad en los países pobres. “En 1970, los casos reportados en esos países eran el 15 por ciento del total mundial, mientras que para 2030 el mundo en vías de desarrollo soportará el 70 por ciento de la carga mundial de cáncer”, afirmó. Y remarcó que “de 8,2 millones de muertes anuales por cáncer, entre 2,4 y 3,7 millones podrían evitarse, mediante la prevención, la detección temprana y el tratamiento”. Describió barreras diferentes para distintos países, pero señaló como las más comunes la burocracia, la desinformación (subutilización de recursos públicos), la falta de educación (para luchar por los derechos) y los reclamos insuficientes de la población.

Las ONG pueden colaborar con asesoramiento y asistencia y aportando un stock de medicación gracias a donaciones, aseguró Zervino.